Poema – Ángel de la guarda

Cuando morí,

me convertí,

en su ángel de la guarda.

Él no lo sabía,

pero yo siempre lo acompañaba.

A veces lo dejaba libre,

en otras intervenía bruscamente.

Era mi trabajo,

como su ángel.

Siempre cuide de él,

y ahora más aún.

Mi trabajo concluyó,

cuando él encontró a su primer amor.

Sabía el resto de la historia,

así que lo deje

con su ángel del amor.